Durante los éxtasis, como ocurre en todos los otros casos, los videntes son totalmente insensibles a cualquier agente externo de dolor, calor, luz intensa. Parpadean normalmente pero no exhiben contracción o dilatación de las pupilas por efecto lumínico. Como en Garabandal, también les dan a los videntes rosarios y medallas para que los hagan bendecir por la Virgen María. Los objetos religiosos están tan mezclados que es imposible reconocer a quién pertenecen. En ocasiones ocurre, que cuando los alzan hasta la Virgen para que los bendiga algunos, inexplicablemente, se vuelven extremadamente pesados, tanto que no llegan a alcanzárselos. Después se constatará que la persona propietaria del objeto no cree en la autenticidad de las apariciones o que las critica.
También, al igual que en Garabandal, los videntes caminan en éxtasis con la cabeza echada hacia atrás, mirando y comunicándose con
la Aparición. Jamás tropiezan o caen.
Entre los fenómenos más extraordinarios figuran los
Alphonsine cuenta que, en el lugar de la comunión, escuchó un grito juvenil que le dijo "¿Eres tú, Alphonsine de Kibeho, quien ha visto a la Virgen? Confía siempre en Ella. Serás perseguida como lo fui yo..." La vidente sentía voces que cantaban en medio de una gran luz y una gran felicidad, pero no veía a nadie. Le fue entonces explicado que mientras está acá abajo, en la tierra, no le es permitido ver nada.
Declaración definitiva de las apariciones en Kibeho. Mensaje de Monseñor Misago Obispo de Gikongoro, bajo cuya jurisdicción se encuentra actualmente Kibeho. Reconocimiento oficial...+ ir a declaración oficial de las apariciones...
El acto de clausura del año jubilar, lo presidió su Eminencia el