Meditar los siete Dolores de Nuestra Madre Santísima es una manera de compartir los dolores mas hondos de la vida de María
en la tierra.
Conforme vamos rezando un Padre Nuestro y siete Ave Marías cada vez, meditamos el dolor que Ella padeció junto a Su Hijo.
Al mismo tiempo, le pedimos que nos ayude a entender el mal que hemos cometido y nos lleve a un verdadero arrepentimiento.
Al unir nuestros dolores a los de María, tal como Ella unió Sus dolores a los de Su Hijo, participamos en la redención de nuestros pecados y los del mundo entero.
La fiesta de
Al pie de la Cruz. donde una espada de dolor atravesó el corazón de María, Jesús nos
entregó a Su Madre como Madre nuestra poco antes de morir. En respuesta a esta demostración suprema de Su amor por nosotros, digamos cada día de nuestras vidas:
En las apariciones de la Virgen María reconocidas por la Iglesia, en el continente Africano, concretamente en Kibeho (Ruanda), a una de las videntes le enseñó a rezar la Corona de los Siete Dolores. Pidió que se diera a conocer esta corona por todo el mundo, "porque en muchos lugares ya no se conoce ni se reza". Los martes y los viernes son los días en que la Madre de Dios pidió que se rezara la corona; pero evidentemente, se puede rezar cada día. Esto no quiere decir que se suprima el rezo normal del santo rosario.